Primera etapa de la ruta ciclista del Danubio: de Passau a Schlögen

En la primera etapa de la ruta ciclista en su parte por Austria vamos desde la ciudad alemana de Passau, en la frontera entre Alemania y Austria y Schlögen.
Como os hemos comentado, en el mismo Passau hay varias empresas de alquiler de bicicletas.

La mejor opción para esta etapa es ir por el lado Norte, donde vamos todo el rato por vía ciclista. Salimos por Passau cruzando el puente que nos lleva al lado norte, y desde allí no tendrá pérdida hasta llegar a Schlögen. Justo a nuestra llegada encontramos un pequeño barco que nos cruza el río para pasar al lado sur.

En esta etapa de la ruta nosotros hicimos un par de salidas: para subir al castillo de Marsbach y al mirador de Schlögen.

La etapa es bastante asequible, todo el rato con una pendiente moderada hacia abajo (salvo las dos salidas al castillo y al mirador que hicimos), y asfaltada. Aun así son 58 kilómetros, que se hacen fácilmente pero pueden pesar para ser un primer día.

Salimos pues desde Passau. Passau es una ciudad muy bonita, con bonitos monumentos y calles. Allí se juntan 3 ríos: el Danubio, el Eno y el Ilz. Es una ciudad en la que vale la pena hacer una parada para pasear por sus calles y descubrirla. En Passau tenemos también todo tipo de servicios y tiendas, en caso de que nos faltara cualquier cosa de última hora para el viaje lo podremos encontrar aquí.

En la salida de Passau encontramos un puente que nos lleva al cauce norte, por el que seguiremos todo el camino. La primera parte, justo en la salida de la ciudad, a los ciclistas nos hacen ir por un carril bici-acera al lado de la carretera. Enseguida este carril bici se separa un poquito de la carretera y empezamos a ir al lado del río. Enseguida llegamos a la primera estatua de sirena (veremos un par de sirenas más adelante), donde vemos el mapa con información de la ruta completa.



Al final de nuestra etapa llegamos a la zona de Schlögen, donde podremos disfrutar de los mejores paisajes de toda la ruta. Al llegar allí, si vamos por el cauce norte deberemos cruzar el río con el barquito, para pasar a la zona sur.

Allí mismo es donde comienza la zona del meandro, un paisaje realmente espectacular que no os podéis perder: es una de las visitas obligatorias de este viaje.
Una vez que cruzamos el río con el barquito llegamos a Schlögen, que es un pequeño pueblo que consta básicamente de un gran hotel y un par de casitas más. Dejamos las bicis en el aparcabicis del hotel (si os alojáis allí podéis dejarla dentro, pero sino hay aparcamientos de bici en la calle). Un poquito más arriba del hotel veremos señalizada la senda que indica el mirador.
La senda es cuesta arriba, bastante empinada en algunas zonas, y de tierra. Tenemos unos 20 minutos de subida andando. El bosque es realmente precioso y disfrutamos mucho de la subida. Una vez pasada la zona más empinada, sigue un poquito más con menos pendiente y enseguida estaremos en el precioso mirador. La vista desde aquí es espectacular. Este paisaje es el más famoso de la ruta y la foto desde ese punto es la más impresionante de todo el viaje. Ahora bien, eso es si tenéis suerte y está despejado o por lo menos no hay demasiada niebla.

Aquí termina nuestra primera etapa de la ruta. Ahora toca recuperar fuerzas y prepararnos ¡mañana tenemos una etapa muy especial!

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Austria, un país muy cómodo para viajar

Sin duda el contraste cultural de España con Austria es importante. Los austriacos son muy parecidos a nosotros en bastantes cosas, pero hay situaciones que vivimos haciendo este viaje que nunca jamás encontraríamos aquí.

Para empezar, el respecto absoluto que tienen el resto de conductores hacia los ciclistas. Podemos ir por cualquier carretera sin peligro. Los coches dejan bastante espacio al lado de los ciclistas, no adelantan si no hay visibilidad y van bastante pendientes.

Otra cosa que nos gustó mucho fue la tranquilidad a la hora de dejar las cosas. Deben tener un índice de robos realmente bajo. Todo el mundo dejaba las bicis sin ni siquiera atarlas en cualquier parte, incluso con las alforjas puestas y llenas. Las cadenas que nos dejaron para atar las bicis eran realmente ridículas (hasta el punto de que cuando nos las dieron nos quedamos con cara de pasmados ¿con esto no nos van a robar las bicis?). Las maletas eran dejadas en la recepción del hotel con total tranquilidad. Los primeros días esto nos llamaba mucho la atención, en este sentido el contraste con España era demasiado grande para nosotros. Pero luego nos acostumbramos y era algo que realmente nos encantó. Podíamos hacer visitas y dejar las bicis con total tranquilidad y al volver allí seguían :D

La gente es en general muy amable y educada, y el trato en todos los hoteles y restaurantes muy correcto. La mayoría de la gente habla inglés perfectamente, y aunque algunas veces no lo hablen hacen todo lo posible para comunicarse y para entender lo que les dices.
Todo está muy cuidado y limpio: tienen unos parques infantiles enormes e impecables, no hay ni un papel por el suelo ni una farola rota…

El transporte público funciona muy bien. Los trenes son muchísimo más baratos que en España, y hay muchos cada día a cualquier destino, y siempre van llenos. Dentro de las ciudades más grandes, los transportes urbanos funcionan muy puntuales.

Austria es en general un país muy cómodo para el viajero, e ideal para hacer cicloturismo.

Subiendo al centro de Grein

Saliendo de Linz

Mirador del Meandro de Schlögen

El Meandro de Schlönger es uno de los paisajes más bonitos que podemos ver en toda la ruta ciclista del Danubio, y es una parada obligatoria.

Llegamos a él al final de la primera etapa de la parte de Austria (etapa Passau-Schlöngen). Para verlo, lo mejor es subir al mirador que hay justo donde empieza. Cuando llegamos al comienzo del meandro, tendremos que cruzar al lado derecho (si es que íbamos por el izquierdo). Justo al comienzo del meandro hay un barquito para poder cruzar con las bicis. Dejaremos las bicis aparcadas en el aparcamiento de bicis que hay allí mismo, en la entrada del hotel. Para subir al mirador debemos ir andando, ya que el camino es muy empinado y tiene piedras en la primera parte.

Desde allí, pocos metros más adelante del hotel, podemos subir andando siguiendo la senda marcada que aparece al final del aparcamiento. La senda es a ratos un poco empinada (sobre todo la primera parte), pero en apenas 20 minutos o media hora estaremos en el mirador. El camino hasta el mirador no tiene desperdicio: unos bosques impresionantes, con árboles enormes, que vale la pena recorrer estando atentos en todo momento.

Desde allí nos podemos hacer la foto más típica de esta ruta, desde donde se ve todo este impresionante meandro de granito...

Schlöngen - Danubio
Schlöngen, visto desde el otro lado del Danubio

Schlöngen - ruta del Danubio
El barquito con el que cruzamos con las bicis hasta Schlöngen
Schlöngen - el Danubio en bici
El camino que sube hasta el mirador


Schlöngen - vistas desde el mirador
El meandro de Schlöngen


 Al día siguiente, en la etapa que parte desde Schlöngen (Schlöngen-Linz), podremos apreciar el meandro desde abajo. En este tramo el camino va por la parte exterior del meandro, siendo una de las zonas más bonitas de toda la ruta del Danubio, con el camino que se adentra en el bosque por un lado y el bonito meandro por el otro.
ruta del Danubio en bici
La ruta del Danubio por la parte baja del meandro